jueves, 8 de abril de 2010

EDUARDO ROCHA ESPINOZA, MI AMIGO. "FUE DIRECTOR CORAL Y CELLISTA"

Eduardo Rocha E.
Mi vida de locutor y músico, se vio enriquecida por las amistades que frecuenté. Mi personaje de esta nota, fue compañero de arte de "Gaby Rossi", mi esposa. Ambos estudiaron en el Conservatorio Nacional de Música; ella en el arte lírico como soprano y Eduardo, en el difícil campo del "cello". El estudio de la armonía, hizo que el inolvidable Rocha se convirtiera en Director Coral. Me parece verlo dirigir al coro Filarmónico de Lima y a los diversos grupos de cantores en los Colegios Nacionales del Perú.

Mucha labor musical tuvo que realizar Eduardo Rocha. El muchacho de Magdalena, el inquieto alumno del Claretiano, alternaba su afición baskebolística con los estudios y su afición por el arte. Recuerdo su entrega a la mamá, el superar las exigentes situaciones económicas de solventar su futura profesión y su gran preocupación de llegar a la meta trazada. Luego, se entregaría a su familia. Nuestras visitas mutuas fueron frecuentes y con Marina, su esposa, existía algo así como una verdadera armonía musical.

Nuestras familias en la Unidad Vecinal Nro. 3.
En ese caminar por el arte, Eduardo Rocha integró la Orquesta que dirigió el gran pianista peruano Jorge Huirse en su retorno a la Patria. Escenario, el auditorio de Radio Victoria. Muy exigente, el maestro solicitó músicos de la Sinfónica y que supieran interpretar sus difíciles arreglos de nuestra música. Me gané unos ensayos inolvidables y en especial, ver en acción a mi amigo y su cello. Amó a su instrumento como sólo lo hacen los artistas. Porque amó la música de los grandes maestros, con espíritu vivo. A la derecha posan Gaby con Zoilita en brazos y Juanita. Eduardo y sus hijos, muy pequeñitos.

El tiempo pasó raudo y en la década de 1960, cuando laboraba en Radio Luz, surgió el famoso Coro Filarmónico de Lima. Voces humanas y un Director, Eduardo Rocha Espinoza. Ensayos muy exigentes y toda la experiencia de mi amigo para afiatarlas. Que privilegio el mío. Pentagramas de Bach, obras latinoamericanas y por supuesto, todo lo coral de nuestros autores. Fueron triunfos muy bien comentados. Su gran anhelo estaba puesto en la esperanza de dejar herencia artística. Y algo pasó.

Zoilita en brazos de Eduardo y qué felicidad.
En este nuevo siglo, he visto a mi "sobrino" Martín Rocha Prieto, integrando la Orquesta Sinfónica Nacional. Si yo siento orgullo de verlo con su fagot leyendo sus partituras y deleitando mis oídos con su instrumento, imagínense al padre. Eduardo, aplaude y vibra de emoción en el mas allá. Está sumergido en cada Concierto, Sinfonía u Ópera al lado de Luz Marina Prieto, su viuda, la que jamás le olvida y ora por él. Nosotros, como buenos amigos y hermanados por el arte, cada 1ro. de Agosto, recordamos su natal y rezamos por él. Ala izquierda tiene en brazos a Zoila Gabriela mientras Juanita los observa. Eduardo Jr. y el otro pequeñito completan el cuadro.

Eduardo Rocha Espinoza, forjó muchos coros escolares. Hicimos una sola a nuestras familias. Fui testigo de sus triunfos y penas y, especialmente, de su gran fortaleza de espíritu. Sus hijos Eduardo, Luisa, Ricardo, Martín y Dante, "mis sobrinos", deben estar seguros de lo que asevero. Con Martín, cada vez más experto en el arte, proyectamos la prolongación de esa amistad forjada por su padre. Hoy, allá en el cielo, dirige a los querubines y los cánticos fluyen medianamente hacia Dios. ¡Te saludo Eduardo, gran amigo! Gracias.

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