jueves, 22 de abril de 2010

"LAUREANO MARTÍNEZ SMART". "Lima de Antaño".

Dice el vals: "Quisiera que volvieran los días de la infancia, para vivir alegre y sin preocupaciones; quisiera que volvieran los días tan felices y esas lejanas horas que aún viven en mi mente". Así comienza el vals "Amargura" de Laureano Martínez Smart, compuesto el siglo pasado en la década del 40. Un autor de música y letras que han dado prestigio a nuestra canción popular. Le hizo una oda a la "Lima de Antaño", pintándola con maestría y nostalgia.

Es el compositor evocativo por excelencia. Le aconsejó a la "Cholita" que no se enamore y se confundió con el sentimiento de "El Provinciano", aquel que llegó a la capital lleno de ilusiones y sufrió el desengaño de la cruda realidad. En su vals "Fatalidad", reclama el abandono de la mujer de sus amores, aquella a la que espera y a la que dice "Invoco tu nombre" y acaricio feliz tu recuerdo. Plena poesía romántica, capturada en viejos cancioneros limeños.

Nació en 1907 en esta Lima querida y tuvo una infancia feliz que lo introdujo al arte musical, en un principio, aprendiendo la guitarra. Le bastó conocer los tonos mayores y menores, y empezó a componer. En 1938, ya era anunciado como artista del piano en Radio "Internacional", compitiendo nada menos que con Filomeno Ormeño, otro grande del criollismo. Ya anunciaba en "El Cancionero de Lima", su establecimiento musical y editorial de Puno 381, en la calle "Gallinazos".

Tuvimos el gusto de tratarlo, precísamente en aquella tiendita acogedora. Confundido entre partituras, violines, guitarras y su piano nostálgico, nos atrevimos a pedirle una canción. Conocíamos mucho de él y le agradaba que jóvenes como nosotros, allá por el 50, le pidíéramos tocara "Cholita" o "Lima de Antaño", por decir dos títulos. Y nos complació, ante la observación de su esposa, hecha para él y verdadero motor del negocio. Era frecuente el visitarlos.

Conservo varias partituras que le adquirí, cuando en 1958, empecé a estudiar música. Conocemos mucho de sus valses y en todas las fiestas que amenicé, eran infaltables su polca "Cholita" y el vals "Amargura". Hasta ahora lo hago. Tengo una predilección por su música y, hace tres años, en nuestro estudio de grabaciones, Jaime Pizarro, "El Zorzal de Huaral", estampó en su voz los valses "Decepción", "Cholo" y "Amargura" con la guitarra de Alejandro Velásquez.

Mi hermano César Augusto, inauguró su restaurante en Surquillo con el nombre de su inmortal vals "Lima de Antaño". Falleció sorpresivamente por el 68, a los 57 años y en condiciones que jamás nos imaginamos pudiera suceder. Su nobleza de espíritu y esa simpatía propia de los grandes artistas, están en nuestros recuerdos. Lo hemos reseñado con mucho afecto, porque fue digno exponente del criollismo y eminente compositor. ¡Viva siempre!... "LAUREANO MARTÍNEZ SMART".

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