viernes, 17 de agosto de 2012

"ALBERTO DANIEL", UNA VOZ ARGENTINA DEL TANGO QUE AFINCÓ EN EL PERÚ. ¡EN BUENA HORA.

Alberto Daniel
Esta vez le damos la bienvenida a mi amigo Alberto Daniel, el cantor de tangos que llegó en 1964 al Perú, integrando el conjunto típico argentino de Josecito Pace. Las pantallas de nuestra televisión fueron testigos de sus triunfos y esa voz de barítono, acostumbrada a sacarle intimidades al tango, tenía el poder de llegar a mover nuestras fibras sensibles. En poco tiempo adquirió fama y esa visita que tenía sólo fines de "laburo" y volver lo más pronto posible al país que lo vio nacer, adquirió otra dimensión y se quedó para siempre. Aquí formó hogar y nacieron Solange, Ivette y Alberto Daniel. Lo curioso es que él no se llama "Alberto Daniel". Es su nombre artístico. Les presento a Antonio José Colia Montanella, el descendiente de abuelos italianos y que nació para cantar. De niño era el obligado a subir a los escenarios y dejar bien puesto al colegio.

Absorbió tango en la familia y en la que tenía un tío que tocaba el bandoneón. El padre cantaba y los tíos también. ¡Cómo no iba a contagiarse de tremendo arte! Sólo había una preocupación. No pronunciaba correctamente la "erre" y eso era objeto de bromas que no agradaban a papá Colia, que se vio obligado e suprimirlas y cambiarlas por otras. Es que así no podría triunfar. Cuenta Alberto Daniel que, en una ocasión, sufrió un accidente que le dañó la espalda y fue llevado al médico. Fue atendido y allí aprovechó el buen padre para solicitarle ponga remedio a su "frenillo". Le dijo el doctor: "Pon la lengua debajo del paladar y sopla fuerte". En tres minutos sucedió el milagro y desde allí empezó su trayectoria.

Alberto hace del Tango
un drama.
Cambió la voz a los 13 años y le buscaron un nombre artístico con el que se dio el lujo de asombrar al público: "Perico Solar". Debutó nada menos que en Radio Belgrano, una emisora muy popular entre nosotros y los aficionados a la onda corta. Algo nunca oído. No gustaba mucho de su seudónimo que, según el, lo era para un torero o cantor de flamenco, pero hizo noticia. Es que era un apenas un adolescente y tenía ya la voz que le conocemos. El público iba a la radio a ver en persona al cantor y comprobarlo. Por esos tiempos la revista "Canta Amor", en 1954, organizó una votación para saber la popularidad de los artistas. Era tanta la suya, que dejó tras de él nada menos que a los famosos Hugo del Carril y Roberto Goyeneche. Cuenta que el "polaco" se tomaba fotos a su lado. Él reconoce que ambos grandes artistas fueron realmente asombrosos y son parte de la historia del cine y del tango argentinos. Le esperaba un futuro incierto, pero estaba decidido a afrontarlo.

Dejó los estudios por el canto y ya en sus dominios viajó a Chile y sufrió su primer revés. El empresario voló con todo y lo dejó abandonado. Pasaría a Bolivia y era tanto el llover que no se llevaban a cabo las audiciones. No todo fue mala suerte y su padre le escribió urgente porque Josecito Pace viajaba al Perú y lo necesitaba. Así llegó a nuestra Patria y adquirieron en corto tiempo la fama que anhelaban. Un bandoneón de primera llegó con ellos y triunfó como "Tito Castro", gran amigo de los peruanos hoy en los Estados Unidos. Fue el comienzo de "Alberto Daniel", su nuevo nombre artístico y que se quedó en Lima para siempre.

Siempre en cartelera.
Quien escribe estas reseñas se dio el lujo de acompañarlo en una reunión familiar, cuando actuábamos como "El Hombre del Acordeón". Cantó "Grisel", "Malena" y otros tangos famosos. En una ocasión llegó con Rullo y Josecito a Canal 4, al programa de Pablo de Madalengoitia y cumplir con una de las tareas de identificar a las famosas voces del cancionero argentino y triunfaron. "ALBERTO DANIEL" vive entre nosotros y es uno de los grandes artistas que ha sabido ganarse el aprecio de todos y que me doy el lujo de reseñarlo con el mismo fervor que a otros queridos y notables argentinos. "Un cantor de tangos a toda Ley". Quién no ha gozado de su talento y acompañado en los últimos tiempos por otro bandoneón leyenda en el Perú. "Julio Genta". Por supuesto, sigue en cartelera y nos continúa brindando su extraordinario arte.

El tango que le dio fama en sus inicios se titula "Remembranzas" y es una joya del repertorio argentino. Ya está muy lejos el recuerdo aquel que lo atormentó tanto, cuando por decisión judicial se le prohibió cantar por ser menor de edad. Volvió a los 20 años y fue suceso que se comentó de manera asombrosa, como lo son también los 48 años que se mantiene entre nosotros cantándole lo que más quiere al Perú. Aquí celebró sus Bodas de Oro artísticas y aquí le agradecemos su generosa entrega. Un gusto haber reseñado a "ALBERTO DANIEL", como tantos otros hermanos argentinos que nos legaron su carisma y su entrañable afecto. ¿Saben que se me ocurre al despedir esta nota? Oìrlo cantar "La Casita de mis Viejos", esa historia del volver al hogar que es todo un drama y que se luce profundamente en su voz. Gracias.

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