sábado, 1 de octubre de 2011

ERNESTO RÁEZ MENDIOLA Y SU HOMENAJE A ROSA WUNDER. UNA VALIOSA CONFESIÓN.

"Rosa Wunder".
Fuego letal es la mirada y la Rosa fugaz se nos marchita en un tiempo sin medida que sólo los recuerdos rescatan del naufragio. Conocí a Rosa Wunder en los años sesenta. De hermosa presencia, espíritu impaciente y apasionado amor por el teatro. Soñaba entonces con interpretar a los mejores autores de la época. Así logró llevar a escena con el gran actor Alfredo Bouroncle, “Calígula”, de Albert Camus, en el Teatro Colón que, por aquellos días recuperó su original condición de espacio teatral. 

En otra ocasión por oponerse dignamente a interrumpir una temporada pactada en el Teatro La Cabaña, fue desalojada a la fuerza por la policía, la cual tuvo que recurrir a los gases lacrimógenos para que saliéramos los compañeros del teatro donde habíamos ido a darle nuestro apoyo directo, como se hacía en aquellos tiempos en que sin más organización que la camaradería no dudábamos en manifestarnos abiertamente contra la injusticia. Ahora se requieren acuerdos de directiva nacional para que los teatreros se pronuncien. 

No cabe duda que los tiempos han cambiado. Rosa Wunder fue pionera en la lucha por hacer de nuestro teatro una expresión cabal. Hay que recordarla así. Sobre todo las nuevas generaciones que siempre creen que ellos son los primeros en asumir determinadas actitudes. Fue, como tantos quijotes del teatro, una artista llena de sueños que concretó a veces sí y muchas no, pero que no se detuvo jamás, ni dejó de esforzarse por realizarlos. No me sorprende que se denuncie que un funcionario o varios funcionarios declarasen no conocerla. Así han sido siempre los burócratas de la cultura. 

¿No fueron así acaso los funcionarios del primer Ministerio de Cultura?. Este, el de Susana, trata de cantar otra canción, ojalá que les salga tan entonada y sensible como las que sabe interpretar nuestra embajadora de la UNICEF, ahora cabeza de un honrado contingente de bien intencionados funcionarios. No dudo que estarán tomando nota y enviarán a alguien a representarlos porque, si bien es verdad que hay que dialogar con los vivos para definir planes futuros, también hay que dialogar con los muertos para rendir homenaje a los esfuerzos del pasado. 

Yo, que la conocí como un alma vehemente sé que se lo merece por su trayectoria límpida, sin dejar de lamentar que los últimos tramos fueran parecidos a los de tantos de nuestros hermanos que han ido dejándonos en los últimos tiempos. La vida sigue. Pero ausencias como las de Rosa Wunder, provocan el silencio de las estrellas, porque el teatro con el que soñó aún no ha llegado y nada es más fuerte que el reclamo intenso de los que esperan desde la eternidad. 

(Importante: Lo dedicado a Rosa Wunder en los párrafos anteriores, es la transcripción directa del correo a este blog, de las palabras del actor, director y hermano en el arte Don Ernesto Ráez Mendiola, que conoció todo el dominio de la escena en la que estuvo involucrada nuestra querida actriz Rosa Wunder. Un aporte que aprovechamos para dar relieve a su figura). Gracias.

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