lunes, 3 de diciembre de 2012

"MARTINA PORTOCARRERO". SIMPLEMENTE: "VOZ Y CANTO DEL SILENCIO".

Martina
Portocarrero
Tuvimos el gusto de reseñar a una amiga y extraordinaria representante de nuestro folklore: María Alvarado y más conocida como "La Pastorita Huaracina". Esta vez, trataremos de decir, a nuestro modo, la admiración que nos representa "Martina Portocarrero", una mujer de temple y que canta con guerrero estilo sus temas. Artista que llena escenarios y cuando se enfrenta a ese su público, lo hace vibrar con la fuerza de sus interpretaciones. Voz modulada y bien trabajada. Conocedora de sus condiciones vocales e igualmente de su nivel histriónico. 

Nacida en la ciudad de Nazca y quien sabe los dioses del incanato, aquellos que nos dejaron esas huellas casi indescifrables y hoy maravilla del mundo, la hicieron "aterrizar" en ese desierto de puro encanto mágico. Trajo consigo su elemental herramienta y desde niña empezó a sorprender a propios y extraños con su voz. A los 17 años, ya una bella doncella, gana su primer concurso como cantante y compositora a nivel escolar. Logra entonces una beca para estudiar en la Escuela Nacional de Música, sitio privilegiado sólo para cantantes del arte lírico en el año 1970.

Poco tiempo después ya está integrada al Coro Nacional y sale en giras por Colombia, Chile, Ecuador y por supuesto nuestro territorio patrio. Ya tiene en su sangre el bichito del canto y forma diversos conjuntos o agrupaciones para difundir su sentir musical latino americano y participar en varios festivales, logrando éxitos inmediatos. Martina Portocarrero, la joven cancionista se ha preparado pedagógicamente para asumir responsabilidades. Se proyecta hacia el futuro y quiere hacerlo por el camino correcto, limpio de obstáculos y que no dejarán de aparecer.

"Voz y Canto del Silencio".
Una década después, en 1982, da inicio a su carrera de solista. Es aquí en donde resurgen sus venas andinas y se entrega en cuerpo y alma a cantar lo íntimo de sus raíces ancestrales. Canta lo que su madre le enseñó a amar. Tiene una imagen de figuras que la antecedieron, pero que son parte de su inspiración artística. Allí juegan "Flor Pucarina" y "La Pastorita Huaracina", íconos inmortales de nuestro canto vernacular y a las que conocí e hice eterna amistad desde mis inicios. Tenía que sucederlas nada menos que "Martina Portocarrero", Voz y Canto del Silencio.

Dos años más tarde inicia su primera gira por Europa. En 1984 se presenta nada menos que en el Royal Festival Hall de Londres en un show que comparte con el grupo Inti Illimani. Ya destaca al lado de figuras como Isabel Parra, Amparo Ochoa y Daniel Viglietti. Llega el año 86 y se establece en la Suiza francesa, en la ciudad de Lausana, donde va perfeccionando su método de canto, ofreciendo talleres de gran connotación y logrando así cimentar su brillante carrera artística. Nunca descuidó volver al Parú y siempre dejando sus huellas de guerrera luchadora por el canto andino.

Los logros de esta artista peruana son innumerables y continúa en su brillante carrera como solista, pedagoga y terapeuta de la voz. Da conferencias en ciudades de Europa, Latino América y el Caribe. Ha recibido distinciones y ha sido declarada hija predilecta de muchos pueblos peruanos. Sus discos "Canto a la Vida", "Maiz", "El Canto de las Palomas" y otros, tiene siempre un lugar en el gusto de sus compatriotas. Su especial "Martina en Vivo", es otra joya musical. Esta es sólo una reseña de "MARTINA PORTOCARRERO", llena de fuerza creadora para seguir en el arte nacional. Gracias.


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