lunes, 15 de agosto de 2011

"LA PASTORITA HUARACINA". MARÍA ALVARADO TRUJILLO. "REINA Y SEÑORA DEL CANTO ANDINO".

Pastorita Huaracina
Conocimos personalmente a María Alvarado Trujillo en mis primeros años de locutor, allá por 1954. Antes, solíamos verla en las embajadas folclóricas que llegaban a los cines de barrio, muy joven y como integrante del cuerpo de baile. La primera grabación que se me quedó en el recuerdo es la famosa "Cervecita Blanca", tema obligado en su repertorio y muy utilizada en las fiestas por otros intérpretes y que se bailaba con alegría y entusiasmo en los cumpleaños o festejos de algún acontecimiento familiar. En 1958 en Radio Excelsior, un inolvidable amigo, nos invitó a conducir su programa "Amanecer Andino". 

Era un desfile de grabaciones y tenía su momento de artistas "en vivo". La mayoría buscaba promocionar sus actuaciones en los diversos coliseos limeños. Allí, en esas madrugadas de invierno, tuve mucho gusto de presentar a "La Pastorita Huaracina", una mujer muy encantadora. Mucho recuerdo a Paulino Rebaza, el primer cantor de "El Mambo de Machaguay" de Luis Pizarro Cerrón. La "pastorita", había adquirido ese nombre en su añorado pueblo de Malvas, en Huarmey, cuando muy niña cuidaba los rebaños en Rehuey Pampa y me contaba que subía a lo más alto y desde allí cantaba y pensaba en su futuro. 

Dueña de una real
simpatía.
La gente le decía "chicche", el nombre de un pajarito cantor, y en esa pureza de aire iba desarrollando sus pulmones con canciones en quechua, su lenguaje de niña. Cuentan que el propietario de una tienda la hacía cantar sobre el mostrador y así se ganaba sus primeras golosinas y que las compartía con todos. También cantaba en la escuela y añoraba con nostalgia los "tanta wuawas", panes que fueron sus primeras muñecas y que las vestía con candor infantil. No le duraban mucho porque era el alimento diario. La "pastorita" le llevaba queso a su profesora para que le enseñara a hablar en castellano. La esperaba un futuro maravilloso. 

Se inició el 19 de Diciembre de 1942 como bailarina y después triunfó en el canto con "Quisiera "Quererte", "Así Canta Ancash", "Malvacina" y otros temas como "El Borracho", del cual hacía una pintoresca versión y muy pedida por su público. Asistimos a la celebración de sus 50 años de artista en el Club Ancash y le dimos un Diploma a nombre de la Asociación de Locutores del Perú, de la que fue socia. Laboró como locutora en Agricultura, Nacional, la Crónica y Santa Rosa. Otra faceta de Maria Dictenia Alvarado Trujillo, con la que tuve el honor de bailar y disfrutar de su cariñosa amistad y que reseño con mucho agrado.

Recibió distinciones
muy especiales.
Fue considerada Patrimonio Viviente de la Nación. El Congreso la distinguió como Comendadora de la Nación. Recibió Las Palmas Artísticas en el Grado de Maestra y el Ejecutivo le otorgó La Orden del Sol en el Grado de Gran Cruz. Intervino en política y fue una gran figura que jamás perdió su modestia y dignidad. La "Patorita Huaracina" se nos fue un 24 de Mayo de 2001 sin que nada hiciera presagiar su deceso. Estuvo activa y aparentaba buena salud. Sus cenizas fueron arrojadas al río Santa en su querido Huaraz, diseminando su recuerdo y espíritu cantor, que le da un sonido especial a sus aguas.

María Alvarado Trujillo tuvo dos hijos: Luz Elena Romero Alvarado, abogada, y Kimilsun Hipólito Alvarado Trujillo, Administrador de Empresas. Su padre Don Hipólito, fue agricultor y Director de la Banda de Música y Doña Micaela una campesina de linda voz. De aquellas raíces heredó su talento y arte. Figura de relieve y luchadora constante por los derechos del artista andino. Mi modesto homenaje a la "Pastorita Huaracina". Su voz es inmortal y allí perduran sus grabaciones como testimonio de arte y talento. Los santos estarán alegres de escucharla cantar su "Cervecita blanca", ahora convertida en Ángel de Dios. Gracias. 

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