sábado, 26 de marzo de 2011

"ANDRÉS DA ROS". VIOLA DE "LA ORQUESTA SINFÓNICA NACIONAL Y GRAN BANDONEÓN PERUANO. LO HEREDA SU HIJOY HOMÓNIMO (ANDRÉS DA ROS GASTELÚ) PERO CON "SANGRE PÚRPURA".

Andrés Da Ros
Sentimos enorme satisfacción de recordar a personajes del ambiente artístico que hicieron historia y dejaron ejemplos de su actuación. Han desfilado por nuestros recuerdos, cantantes, músicos, compositores, actores y diversos exponentes de otras actividades del arte. El mundo tan inmenso se empequeñece y nos conecta a nombres que memoricé por su talento y amistad. Hoy es "ANDRÉS DA ROS", célebre músico de ayer, el que nos invita a extraer lo inolvidable y tiene una doble connotación, porque además de haber sido un magnífico artista del violín, destacó como ejecutante del bandoneón. Andrés Da Ros, fue una persona de tranquilo actuar. Un músico profesional dedicado al ciento por ciento a sus instrumentos. Lo vi actuar antes de que nosotros pensáramos ingresar al mundo de la radio. Era miembro también de la Orquesta Sinfónica Nacional.

Andrés Da Ros primero  y Coltrinari al centro.
Integró además la "Orquesta Panamericana" que dirigía el célebre violinista español Enrique Jimeno y que, además, secundaba a las figuras internacionales que llegaban a nuestro país. Por ejemplo en las actuaciones de Luis Alberto del Paraná, como solista y que fuera integrante de "Los Paraguayos", un trío que llevó por todo el mundo el canto del Paraguay. En esa y otras orquestas se lució Andrés Da Ros, como también en las  orquestas típicas argentinas de Rodolfo Coltrinari y Domingo Rullo. Actuaba en su doble condición de violinista y con su bandoneón. Un gran músico.

En la parte superior izquierda y en la Sinfónica.
Verlo en el salón de ensayos de Radio Victoria era muy frecuente. Debía cumplir con todos los grupos orquestales en los que intervenía y especialmente en las grabaciones discográficas. Usaba de manera particular el pequeño salón de ensayos de los radioteatros y los sábados me dejaba acompañarle en estos gratos momentos de música. "El Viejito del Acordeón", una pieza complicada en su comienzo, lo hacía repetir constantemente la melodía. Allí charlábamos y aprovechaba en conseguir consejos para mi aprendizaje del acordeón. Era admirable su paciencia para con nosotros.

Andrés Da Ros
Gastelú.
Este nombre también ha cobrado fama en el mundo del rock y pertenece a una agrupación que dio mucho que hablar con el nombre de "Sangre Púrpura". Confesaré que soy neófito en este estilo, sea porque no pertenezco a esta gran generación y que, gracias a mis hijos y a Marco Santa Cruz, un amigo en común, sabemos de los éxitos del "Andrés Da Ros Gastelú" que comento. Recorrieron todo el Perú y sus presentaciones fueron multitudinarias. Una canción fue su caballito de batalla y con ella ganaron mucha admiración y dinero. El Facebook me puso en contacto con este todavía joven músico y me sorprendió su invitación a ser mi amigo y curioso accedí. Nada menos que Andrés Da Ros, homónimo e hijo de quien fuera primera viola de la Sinfónica Nacional y de todas las grandes orquestas de cámara que admiré en la radio de ayer.

Andresito y su tío Juán Gastelú.
Cómo olvidarlo si fue esposo de mi siempre admirada amiga y recordada actriz Violeta Bourget, además extraordinaria locutora y que muchos conservan sus grabaciones con Carlos Oneto y David Odría protagonizando a "Ceferino el Adivino" en radio "La Crónica" y con los libretos de otro inmortal, Felipe Angel "Sofocleto". Le pregunté cual era su relación con el Andrés Da Ros de nuestra historia y fue positivo. Tal como lo reseño en la biografía de Violeta Bourget, su mamá, y en la que evoco al pequeño Andresito de los años 55. Mi mente se emocionó  y me agradó su agradecimiento por lo que expresáramos del igualmente bandoneón y viola de las Orquestas de Rullo y Coltrinari. Porque Andrés Da Ros padre, fue muy versátil. Esta reseña tiene especial efecto en estos intentos de rescatar del olvido a las estrellas del ayer que recibieron el aplauso y supieron del éxito y mareos de la fama. "Andrés Da Ros", tiene connotación con el ayer y hoy de la música y ya lo saben por qué. Ha sido como todas nuestras demás reseñas, muy evocativa y en esta ocasión confundido entre padre e hijo, ligados a un pasado muy  especial de nuestras vidas. Gracias.


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