lunes, 10 de agosto de 2015

VALENTINA BARRIONUEVO DE ARTEAGA. DAMA CONTRAMAESTRE DEL FAMOSO "CALLEJÓN DEL BUQUE" EN LA VICTORIA Y GESTORA DEL CONCURSO DE BAILE "LA VALENTINA DE ORO".

Valentina Barrionuevo
Los costeños, y con las facilidades de tener mar cercano, no hemos tenido la suerte de sumergirnos en alguna embarcación y conocer su fondo marino. Pero, eso sí, mas de uno ancló en la Victoria cuando existía el famoso "Callejón del Buque". Podríamos asegurar que se trataba de adquirir nuestro brevete para naufragar, sin morir, en el lugar preciso en el que su negra capitana nos rociara de fideos de letras y arroz, a modo de bautizo. Nos referimos a esa exquisita mujer que se llamó Valentina Barrionuevo de Arteaga y que trataremos de reseñarla de la manera mas natural que ser humano la hubiera tratado. Un símbolo de la buena comida criolla y del baile con tradición. No hubo en Lima mujer que disfrutara tanto nuestros valses y marineras como ella lo hizo 

Participante en "La Valentina".
Todo lo que podríamos decir, tiene relación con nuestros primeros años de locutor y como amante de nuestra música criolla. Nos metía a este mundo, por nosotros ignorado, José Lázaro Tello Cordero. Por esto es que recuerdo con gran afecto a Radio Victoria. Estábamos a "pocos pasos" del famoso callejón y cuando el hambre y la sed se posicionaban de nosotros, el recurso era ir a saborear los potajes de Valentina y quedar satisfechos con sus ocurrencias y la gran calidad tradicional de su sazón. Éramos nadie en comparación con las figuras que allí llegaban: Jesús Vásquez, Oscar Avilés, Humberto Cervantes y una lista interminable de "socios". No se si cobraban por actuar, pero cantaban.

Inolvidable fue su consurso "La Valentina de Oro".
Tomó resonancia este famoso "Callejón del Buque", cuando su "contramaestre" en genial inspiración convocó a las chiquillas de la "color" ansiosas de demostrar su talento para el baile". Nacería el gran concurso "La Valentina de Oro" y saldrían a la fama innumerables artistas. Hasta "Perú Negro", sin temor a equivocarnos, dio los primeros pasos antes de su total consagración. Hay historia y eso se escribió en los principales diarios y revistas de la época. Valentina Barrionuevo era un torrente de vida en comparación con su marido el famoso Alejandro "El Manchao" Arteaga, metido en sus recuerdos, pero que, a la hora de cantar, poseía un sobreagudo mayor.

Con Alicia Maguiña y Hayre.
Por la década de 1970 y gracias a Carlos Palá, locutor y entusiasta fundador de la Asociación de Locutores del Perú, que residía precisamente en el famoso callejón victoriano, llegábamos a coordinar acciones y no había forma de evitar probar una y mil veces la sazón de la querida tía Valentina. Más nos embarcábamos en horas de almuerzo que en sus noches de bohemia. Inevitablemente volvían los recuerdos de antaño, cuando esta mujer mostraba todo su talento para el baile mazamorrero con esa gracia que Dios sólo otorga a sus elegidos. Todavía sentimos las respiraciones de Augusto Ascues y esa delegación que comandaba Don Luciano Huambachano en el cantar de lo tradicional nuestro.

Norma Arteaga recibe el diploma de la ALP.
Mucho se ha escrito sobre Valentina Barrionuevo y con soberbios relatos. Sobre todo comentando sus inolvidables cumpleaños y que sabía festejar como nadie quizá hizo. Realmente reina de la jarana con una locuacidad extrema y candor que se iban agotando. Nos dimos la gran satisfacción de otorgarle un "Pergamino Especial"  en nuestra gestión presidencial al frente de la Asociación de Locutores del Perú y que entregamos a su hija Normita Arteaga conmemorando el Día de la Canción Criolla. Fue César Miró quien con frases alusivas a la fecha hizo entrega, además, de un Diploma de nuestra querida Asociación. Asistieron Mario Cavagnaro, Alicia Lizárraga, Pocho Ugarte y una interminable lista de compositores, cantantes y artistas ligados al criollismo.

Gran abuela: Valentina.
El 5 de Mayo de 1984, Valentina Barrionuevo, la "Reina de las peñas criollas" dejó este mundo. Tuvo que soportar una larga y dolorosa enfermedad que la llevó a la tumba. Los criollos de todos los tiempos lloraron su ausencia y hasta hoy recordamos que el sepelio, acompañado de gran cantidad de gente, salió de la "Peña Valentina", en la cuadra nueve de la Av. Iquitos, hacia el "Callejón del Buque en la tres de Luna Pizarro. Jamás se olvidará en la historia de nuestro criollismo, aquel primer sitio de Sáenz Peña, cerca a la puerta del teatro "Olimpo", en la que estableció su hogar al lado de Alejandro Arteaga "El Manchao". Dios quiera que este recuerdo llegue al cielo y lo disfrute como se debe. Es eterna "Valentina Barrionuevo". Que en paz descanse. Gracias.

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